¿Qué es un apócrifo?

Libros apócrifos

Crecí en una congregación que valoraba mucho las Escrituras. Recuerdo que en la Escuela dominical nos enseñaban acerca de la Biblia, el número de libros, sus secciones, a recordar el orden de estos y memorizar versos. Entonces, cuando supe de la existencia de libros «apocrifós» pensé que era una especie de literatura prohibida y que el hecho de acercarme a estos libros y leerlos era una especie de pecado.

Hoy, con más años sobre los hombros he conocido el beneficio que tiene su lectura y análisis, es por esto que quiero compartir con ustedes esta serie de reseñas acerca de la literatura apócrifa, analizar cual es su relación con la historia, la teología y con el cristianismo primitivo.

¿Qué es un libro apócrifo?

Dar respuesta a esta pregunta es un tanto complejo. La palabra “apócrifo” tiene un significado distinto dependiendo de la tradición cristiana a la que se pertenezca. A los libros que los Protestantes llaman apócrifos, los Católicos Romanos designan como «deuterocanónicos». Incluso tradiciones cristianas en Oriente, como la Etíope, poseen en sus Biblias, otros libros que en occidente no se consideran sagrados.

De esta manera y para comprender el concepto de «apócrifo», analizaremos su contraparte; la literatura canónica.

Literatura canónica

El término Canon (κανών) etimológicamente hace referencia a una vara larga usada para medir. Con el tiempo, pasó sencillamente a significar medida o norma. Por lo tanto, cuando hablamos de Canon Bíblico, hablamos de “la norma recta o correcta”, es por eso, que un libro canónico es aquel que cumplió los requisitos dados1 para ser considerado un libro sagrado.

Entonces, un apócrifo, hoy en día, es un libro que “no es canónico”, pero que tenía intenciones de serlo, ya sea por su género o por el autor a quien se le adjudicaba, pero que no pasó la “norma”.

Un poco de historia

Biblia alemana
Biblia Alemana con “apócrifos” (1534)

La palabra apócrifo (ἀπόκρυγος) en un sentido primario significa “escondido, oculto” y se utilizó para designar a los libros que no se leían públicamente, que se mantenían “en secreto”. Esto llevó a que, algunos grupos judíos y luego gnósticos, llamaran así a libros que contenían enseñanza “secretas”, no aptos para cualquier persona.

Es por esto que el cristianismo primitivo comenzó a llamar “apócrifo” a todo libro de origen dudoso y herético. Entre los primeros cristianos la palabra apócrifo pasó a significar “falso”.

Fue en la reforma, en el siglo XVI, que el término dio otro giro.

Si bien los Protestantes y Católicos comparten un Canon de 27 libros en el Nuevo Testamento, tienen diferencias el Antiguo. Los Protestantes, al igual que los judíos, consideran que las obras veterotestamentarias inspiradas son 39; los romanos 46. Los libros en conflicto son llamado “deuterocanónicos”2 (segundo canon) por los Católicos y “apócrifos” por los Protestantes. Estos libros son: Tobías, Judit, Baruc, Eclesiástico, Sabiduría, 1 y 2 Macabeos; y algunas adiciones a Daniel y Ester. Es aquí que “apócrifo” pasó a significar, para los Protestantes, “no inspirado”.

Como evangélico y parte de la Tradición Protestante, me adhiero a las palabras de Jerónimo3 y luego de Lutero4 con respecto a estos libros, por lo que no los considero iguales a las Santas Escrituras, sin embargo su lectura es útil. Con eso en mente, y por la complejidad terminológica, es que llamaré a estos 7 libros como “deuterocanónicos” y diré “apócrifos” al conjunto de libros, escritos entre el años 200 a.C. y el 200 d.C aproximadamente, que de alguna modo pretendió ser canónico pero que ni la tradición Protestante ni la Romana consideran sagrados.

Apócrifos del Antiguo testamento y Nuevo testamento

Los Apócrifos del Antiguo Testamento fueron escritos entre el año 250 a.C. y el 200 d.C. aproximadamente, en la época intertestamentaria. Estas obras, apócrifas judías, pretenden haber sido escritas, en su mayoría, por un personaje destacado de la historia de Israel. A esta forma de escritura, que atribuye falsamente su autoría a un personaje bíblico, se le llama pseudoepigrafía.

Algunos de esto libros son:

  • Libro de los Jubileos.
  • Libro I de Henoc.
  • Apocalipsis Siríaco de Baruc.
  • Testamento de Adán.

Por otra parte tenemos los Apócrifos del Nuevo Testamento. Obras que, al igual que la apócrifa judía, se les asignaba falsamente a personajes destacados del la Iglesia Primitiva. Así como en el Nuevo testamento tenemos evangelios, epístolas, profecías, historias de apóstoles; en los apócrifos neotestamentarios también vemos tal estilo, algunos tratando de llenar aparentes vacíos alrededor de la vida de Jesús, otros tratando de resolver disputas teológicas y algunas obras nacidas en grupos gnósticos. Ejemplos de estas obras son:

  • Protoevangelio de Santiago.
  • Evangelio de Judas.
  • Hechos de Pablo.
  • Apocalipsis de Pedro.

Finalmente…

El día de hoy, tras el descubrimiento de los manuscritos del Mar Muerto (1947-1956), hay mucho interés por conocer estas obras, pues nos muestran el contexto en el que surgió el cristianismo.

En los apócrifos del Antiguo Testamento podemos conocer el pensamiento judío contemporáneo a Jesús y sus discípulos; su comprensión de Dios, las ideas respecto al fin, el estado final de los justos, las expectativas mesiánicas, entre otros. Asimismo, estudiar los apócrifos neotestamentarios, nos permite ver como se interpretó la figura de Jesús en los primeros siglos del cristianismo. Nos ayuda a notar las ideas del cielo y el infierno que se tenía, a conocer las doctrinas que fueron consideradas heréticas, la exaltación del ascetismo, el pensamiento gnóstico y muchas otros temas.

¡No tenga miedo de emprender este viaje!

J.P. Zamora


Foto: Syd Wachs
  1. – Para el Nuevo Testamento, por ejemplo, se reconocieron como autoritativos aquellos libros que tenían un origen apostólico, coherencia en la doctrina expresada y que fueron reconocidos por la mayor parte de la Iglesia.
  2. – La palabra “deuterocanónico” fue introducida por el teólogo Sixto de Siena, aparentemente, en el siglo XVI.
  3. “Igual que la iglesia lee Judit, Tobity los libros de los Macabeos sin considerarlos libros canónicos, permitamos leer también estos dos volúmenes para la edificación del pueblo aunque no sean para establecer la autoridad de los dogmas eclesiásticos”. Jerónimo, Prólogo a los libros de Salomón.
  4. – cf. Apéndice del Antiguo Testamento de la Biblia Alemana (1534).
BIBLIOGRAFÍA:
  • Comfort y Serrano. (2008). El origen de la Biblia. Editorial Tyndale.
  • Bruce, F.F. (2002). El canon de la Escritura. Editorial Clie.
  • Diez Macho, Alejandro. (1984) Apócrifos del Antiguo Testamento, Tomo I. Ediciones Cristiandad.
  • Piñero, Antonio (2010). Apócrifos del Antiguo y del Nuevo Testamento. Alianza Editorial.
  • Jerónimo. Prólogos de la Vulgata. Recuperado en inglés de: http://www.bombaxo.com/blog/jeromes-prologue-to-the-books-of-solomon/

10 pensamientos en “¿Qué es un apócrifo?

  • 25 de febrero, 2017 at 10:07 am
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    Jean. Dices lo siguiente: “Incluso tradiciones cristianas en Oriente, como la Etíope, poseen en sus Biblias, otros libros que en occidente no se consideran sagrado”
    ¿Cuáles serían?

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    • 25 de febrero, 2017 at 3:19 pm
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      Por ejemplo el Libro de Henoc, Libro de los jubileos, III Esdras, III Macabeos, entre otros. Por lo cual el concepto de “apócrifo” es distinto.

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  • 21 de abril, 2017 at 11:39 am
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    ¿Eso quiere decir que estos libros se deben leer más bien como un documento histórico más que doctrinal, no? Gracias por el artículo, en mi iglesia también ocurría lo mismo en torno a estos libros, hahah

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    • 21 de abril, 2017 at 12:10 pm
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      Así es Marcelo, nosotros consideramos canónicos e inspirados los 66 libros que componen la Biblia. Los otros libros son útiles para comprender la mirada histórica y teológica de los grupos que los escribieron y la época en que los escribieron.

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  • 26 de mayo, 2018 at 2:33 pm
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    Hola J.P. Zamora,

    Sin embargo, noto una inconsistencia o tal vez no lo es, porque llamas a los libros que Roma incluye en el canon como deuterocanónicos ¿Por qué no haces lo mismo con el Pastor de Hermas o la Didaje?

    Por ejemplo, Jerónimo, Atanasio o Rufino comparan a esos libros con el Pastor de Hermas o la Didaje, porque eran eclesiásticos. En pocas palabras si hay libros que son buenos y edificantes para el cristiano entonces también reclamarían el derecho de ser llamados deuterocanónicos.

    Si no quieres llamarlos apocrifos, creo que tu opcion de deuterocanonicos es erronea.

    Por cierto Jorge Ostos, ex evangelico, hizo una respuesta muy debil a esta entrada aqui:

    http://jorgeostos.com/los-llamados-libros-apocrifos/

    Saludos,

    Reply
    • 26 de mayo, 2018 at 4:14 pm
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      El tema es semántico. Lo que hago es definir el como trataré a los distintos grupos de libros.

      Las tradiciones cristianas no tienen problema en señalar como deuterocanonicos a este grupo de libros, sobre todo, para diferenciar de lo que en ámbitos académico se reconoce como “apócrifa judía”.

      Por otro lado, no creo que todo libro edificante pueda tener el nombre de deuterocanónico, eso queda para un grupo específico al cual reconocemos como cristianos. En este caso los libros del AT incluidos en biblias cristianas, pero que no son parte del Tanaj.

      Respecto a Jorge, si leí su entrada, me la mandó en su momento y no lo veo como respuesta, sino como complemento desde su perspectiva Ortodoxa.

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  • 26 de mayo, 2018 at 4:36 pm
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    Hola J.P. Zamora,

    Sin embargo, noto una inconsistencia o tal vez no lo es, porque llamas a los libros que Roma incluye en el canon como deuterocanónicos ¿Por qué no haces lo mismo con el Pastor de Hermas o la Didaje?

    Por ejemplo, Jerónimo, Atanasio o Rufino comparan a esos libros con el Pastor de Hermas o la Didaje, porque eran eclesiásticos. En pocas palabras si hay libros que son buenos y edificantes para el cristiano entonces también reclamarían el derecho de ser llamados deuterocanónicos.

    Si no quieres llamarlos apocrifos, creo que tu opcion de deuterocanonicos es erronea.

    Por cierto Jorge Ostos, ex evangelico, hizo una respuesta muy debil a esta entrada aqui:

    http://jorgeostos.com/los-llamados-libros-apocrifos/

    Saludos,

    Reply
    • 26 de mayo, 2018 at 4:38 pm
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      Porque hablamos de los escritos que pertenecen al segundo canon respecto al Tanaj judío, libros que circulaban en la LXX

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  • 26 de mayo, 2018 at 5:09 pm
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    Hola J.P. Zamora,

    Lo que pasa es que no conozco de ningun judio del primer o segundo siglo que hablara de un segundo canon. Por ejemplo Filo de Alejandria, donde se creo la LXX jamas los cito como inspirados.

    Muchos cristianos utilizaban la LXX y explicitamente decian que los apocrifos estan: “fuera del canon” no hablaban de un segundo canon en competencia contra el canon Palestino.

    Saludos,

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    • 26 de mayo, 2018 at 5:13 pm
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      Tampoco considero inspirado esos libros, solo es un tema semántico para entender los conceptos. Es una nomenclatura tardía, pero que se utiliza en la literatura que trata al respecto.

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