Apocalipsis Siríaco de Baruc

«El año vigésimo quinto de Jeconías, rey de Judá, la palabra del Señor vino a Baruc, hijo de Nerías» (2Bar 1:1)

En el año 70 d.C. el segundo Templo fue destruido a manos del ejército Romano, tal acontecimiento generó un gran impacto entre los judíos, toda su vida social y religiosa había sufrido un colapso y no entendían cómo Dios había permitido esta desgracia. Es en este contexto, y tratando de responder al porqué los justos sufren mientras los pecadores triunfan, se escribe este libro apócrifo: Apocalipsis Siríaco de Baruc.

Este pseudoepígrafo 1, perteneciente a la apocalíptica2 judía, fue escrito probablemente en hebreo o arameo, con un paso intermedio en griego y conservado en la actualidad en dos versiones: una griega llamada Apocalipsis griego de Baruc (3 Baruc), y otra siria que lleva por nombre Apocalipsis Siríaco de Baruc (2 Baruc).

El Apocalipsis siríaco de Baruc está incluido en algunas versiones de la Peshitta y es parte de la Biblia en la Tradición Ortodoxa Siria. Este libro posee 87 secciones, donde los primeros 77 capítulos son material apocalíptico relatado como un diálogo entre Baruc y Dios, intercalado con ayunos y visiones. Al resto del libro (78-87) se le denomina “La carta de Baruc”, la cual habla de la recompensa futura luego del sufrimiento.

Fecha y autor

Segunda de Baruc es un libro pseudoepigráfico atribuido a Baruc, escrito entre el año 70 y 100 d.C. por un autor desconocido, fariseo, con conocimiento del lenguaje apocalíptico y la enseñanza rabínica.

El autor original de  atribuye el libro a Baruc, discípulo y secretario del profeta Jeremías ( cf. Jer 36:4), quien habría recibido la palabra del Señor cerca del 570 a.C. en el contexto de la destrucción del Templo Jerusalén a manos de los Babilonios.

Motivo

«¿Hasta cuándo durará el tiempo de los que pasan por el mundo mancillándolo con tanta impiedad?» (2Bar 21:19).

Aunque el libro pretende relatar la destrucción del primer Templo, se debe interpretar a la luz de la destrucción del segundo Templo en el año 70 d.C. El autor original pretende dar consuelo y esperanza escatológica frente al dolor y sufrimiento que ha vivido su pueblo a manos de los Romanos.

Tema central

«Esta ciudad será entregada por un tiempo y el pueblo será perseguido un tiempo, pero el mundo no será relegado al olvido» (2Bar 4:1).

¿Por qué Los judíos sufren mientras sus enemigos triunfan? La respuesta del autor es que más allá del dolor momentáneo, el juicio final está en manos de Dios, quien recompensará a los justos y castigará al impío.

CONTENIDO TEOLÓGICO

A.- El pecado y sus consecuencias

«¿Has visto todo lo que me ha hecho este pueblo? Las maldades que cometieron las dos tribus que han quedado son mayores que las de las diez tribus que fueron cautivadas. Voy a dispersar a este pueblo entre los gentiles para que haga el bien entre ellos» (2Bar 1:3-4).

Una de las causas de la destrucción de Jerusalén es el pecado. Se relata que el Reino de Judá es más pecador que el reino del Norte, debido a que Judá indujo a pecar a sus reyes. Por otro lado, en el reino del Norte fueron los Reyes quienes hicieron pecar al pueblo.

También se nos muestra -que en su providencia- Dios ha decidido esparcir a los judíos para que estos sean de bendición a los gentiles. A pesar del castigo, el mundo no será destruido (2Bar 4:1).

B.- Jerusalén Celestial

A Baruc se le revela que hay otra Jerusalén, preparada desde el principio, que no será destruida como la que él vio: «Este edificio que ahora está edificado entre vosotros no es el que se reveló junto a mí y que fue preparado desde el principio» (2Bar 4:3).

Esta Jerusalén había sido revelada a otros hombres en el pasado: a Adán, Abraham y a Moisés, a quien se le dieron las indicaciones para la construcción del tabernáculo. (cf. Heb 8:5).

La idea de una Jerusalén celeste que se establece en la tierra, era una tradición dentro del judaísmo del segundo Templo, cosa que vemos también en el Apocalipsis canónico “Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, preparada como una novia ataviada para su esposo” (Ap 21:2).

C.- El juicio

«Destruid y abatid sus murallas hasta los cimientos para que los enemigos no se gloríen y digan: ¡Hemos abatido la muralla de Sión, hemos incendiado el lugar del Dios Poderoso!» (2Bar 7:1).

Baruc nos muestra que es Dios mismo quien ha destruido Jerusalén y el Templo a causa del pecado, y que sus enemigos fueron instrumentos usados en la providencia de Dios para cumplir sus propósitos. Sin embargo, los gentiles tampoco escaparán del castigo divino, Dios es paciente pero no hace acepción de personas al momento de juzgar: «Vosotros que habéis bebido el vino terso, bebed también de sus heces. El juicio del Altísimo no hace acepción de personas» (2Bar 13:8).

Este juicio se efectuará de acuerdo a las obras de cada uno. También la salvación de Israel estará ligada a sus obras, no es la elección divina la que los salvará, sino su fidelidad al pacto. «Los justos con razón esperan el fin y sin miedo parten de esta habitación porque tienen junto a ti multitud de obras buenas, guardadas en el tesoro» (2Bar 14:12).

A Baruc se le revela que hay libros que tienen escritos los pecados y hay una “bóveda celestial” donde están guardadas las obras justas de cada uno (2Bar 24:1; cf Ap 20:12). Los hombres serán justificados según sus obras, debido a que por la fe se sometieron a la Ley (2Bar 51:3, cf. 2Bar 54:5).

D.- Señales del fin

La destrucción de Jerusalén debe entenderse como una señal de que el fin está cerca, «He hecho desaparecer a Sión para apresurar el tiempo de mi visita a este mundo» (2Bar 20:2).

Aunque Baruc pide a Dios que apresure el fin, Él le dice que no vendrá hasta que se cumpla lo que ha establecido. En una visión se revela a Baruc que luego de 12 períodos de calamidades tendrá lugar el fin.

Una tradición aceptada por los rabinos era que el Mesías no vendría sino hasta que el número de los seres humanos nacidos se cumpliera, Baruc replica esta tradición: «Cuando Adán pecó y se decretó la muerte para aquellos que habrían de nacer, entonces se enumeró la multitud de los que nacerían» (2Bar 23:4; cf. Ap 6:11).

E.- La salvación y resurrección

BarucComo vimos anteriormente, en el Apocalipsis Siríaco de Baruc, la salvación es a causa de la fidelidad a la Ley. Los que poseerán el reino trascendente son los que «no se han apartado de la misericordia y han guardado la verdad de la Ley» (2Bar 44:14). Dios retribuirá dependiendo de las obras «A la consumación del mundo será tomada venganza de los que han hecho la maldad según su maldad, y tú (oh Dios) glorificarás a los fieles según su fidelidad» (2Bar 54:21).

Para nuestro autor existe la resurrección de los muertos y una recompensa escatológica para los fieles. Los cuerpos de los justos serán transformados para alcanzar el mundo imperecedero de manera gloriosa «…los que ahora han sido justificados por medio de mi Ley […], entonces se glorificará su esplendor por medio de transformaciones, y el aspecto de sus rostros se convertirá en hermosa luz, para que puedan tomar el mundo imperecedero que se les prometió» (2Bar 51:3; cf. 1 Cor. 15). En cambio, «El aspecto de los que ahora actúan inicuamente empeorará más de lo que (actualmente) es, para que puedan soportar el suplicio.” (2Bar 51:2)

F.- El mesías y el reino

«Tras cumplirse lo que debe suceder en esas etapas, comenzará a manifestarse el mesías» (2Bar 29:3)

Luego de una serie de calamidades descritas a Baruc en 12 tiempos, vendrá el Mesías.

La llegada del Mesías afectará a todo el mundo y todos los seres vivos lo notarán. Se identifica un período mesiánico en esta tierra, anterior al reino eterno de Dios. En este período reinará la justicia, se romperán las maldiciones, los justos se alimentarán del Leviatán y Behemot en un banquete mesiánico y volverá a caer el maná. Será un tiempo de prosperidad.

«Toda la tierra se agitará entonces. Por eso todos los seres vivos lo notarán. En aquel tiempo protegeré tan solo a los que se encuentren en esos días en esta tierra. Acaecerá que, tras cumplirse lo que debe suceder en esas etapas, comenzará a manifestarse el Mesías. Behemot se manifestará desde su lugar y Leviatán ascenderá desde el mar: los dos grandes cetáceos que creé el quinto día de la creación y que reservé para ese tiempo. Entonces servirán de alimento para todos los que queden. La tierra dará también su fruto, diez mil por uno: en una vid habrá mil pámpanos, un pámpano producirá mil racimos, un racimo dará mil uvas y una uva producirá una medida de vino. Los que desfallecían se regocijarán y también verán prodigios todos los días.» (2Bar 29:1-7)

El autor identifica al Mesías con la figura de SIERVO, «Todo va a ser entregado en manos de mi siervo, el Ungido» (2Bar 70:9). El Mesías es un guerrero político que convocará a todas las naciones, salvando a unas y matando a otras según como se hayan comportado con Israel.

«Él llamará a todas las naciones: a unos (los) dejará vivir y a otros (los) matará. Esto sucederá a las naciones que serán salvadas por él. Todo pueblo que no haya explotado a Israel ni haya pisado la semilla de Jacob vivirá.» (2Bar 72:2-5)

CONCLUSIONES

En el Apocalipsis Siríaco de Baruc podemos observar varias conceptos similares a los relatados en el Nuevo Testamento, aunque el reconocimiento de Jesús como el Mesías y la salvación por medio de la fe disponible a todo el mundo hace una gran distinción con el pensamiento del autor de este apócrifo.

Finalizo con un secuencia de los hechos escatológicos relatados en este libro apocalíptico.

  • Doble concepción final: Reino mesiánico y Reino de Dios.
  • Previo al Reino del Mesías habrán calamidades, 12 tiempos.
  • El Mesías juzgará al mundo y exterminará a parte de las naciones.
  • Se establecerá una era de paz y justicia sobre la tierra.
  • El mesías, al terminar su reinado, volverá al cielo.
  • Luego de esto, vendrá la resurrección general de los que hayan muerto.
  • El juicio universal, de acuerdo a las obras.
  • Transformación de los cuerpos resucitados.
  • Los impíos serán devorados por la boca del gehena, el lugar de permanente venganza (2Bar 59:10).
  • Se inicia la era de lo incorruptible para los justos  (2Bar 49).

J.P. Zamora


Imagen encabezado: Evangeliario de Rabbula. Canon con Salomón y David y tres escenas de la vida de Cristo: el Bautismo, la Natividad y la masacre de los Inocentes.
  1. Pseudoepigrafía: Práctica que consiste en atribuir la autoría de una obra a un personaje destacado, en este caso, del Antiguo Testamento.
  2. Género apocalíptico: Literatura que aborda la revelación entregada un ser humano, principalmente acerca de los sucesos del fin.
BIBLIOGRAFÍA:
  • Diez Macho, Alejandro. (1984) Apócrifos del Antiguo Testamento, Tomo I. Ediciones Cristiandad.
  • Piñero, Antonio (2010). Apócrifos del Antiguo y del Nuevo Testamento. Alianza Editorial.
  • Piñero, Antonio (2007). Los Apocalipsis. Editorial Edaf.
  • 2 Baruch (Inglés). Recuperado de: https://carm.org/second-baruch.

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