Traducción, Jerónimo y un Moisés con cuernos

Moisés de Miguel Ángel

El Moisés de Miguel Ángel, esculpido en mármol en el siglo XVI, nos retrata al gran profeta del Antiguo Testamento y nos deja un testimonio casi anecdótico en la historia de las traducciones bíblicas. Si se observa bien, podrán notar que en su cabeza hay dos cuernos, lo cual puede parecer curioso a nosotros, pero que a los lectores de la Vulgata Latina no les era raro. ¿Qué fue lo que pasó?

Traducción

La labor de traducir textos no es una tarea sencilla, el traductor debe comunicar el mensaje con la mayor exactitud posible, tiene que cuidar cada detalle gramatical, manejar el vocabulario de ambos idiomas e incluso plasmar el estilo de escritura original en su traducción. No es un trabajo sencillo si consideramos que los textos deben ser llevados de una cultura a otra, de una manera de pensar a otra que, muchas veces, es completamente distinta.

Romané
Nuevo Testamento en Romané

Sumado a esto, los traductores bíblicos se enfrentan a otros problemas. Debido al lapso de tiempo que ha transcurrido desde que se escribieron las palabras originales y el cambio cultural que hemos experimentado, frases que tenían un claro significado para los lectores hace miles de años el día de hoy carecen de sentido para nosotros.

Famoso es el dicho italiano «Traduttore, traditore», que apunta al traductor como un traidor, debido a que en su intento de trasladar un texto de un idioma a otro, no puede evitar perder la riqueza del sentido original.

Todo esto nos lleva a comprender que una traducción sin interpretación es casi imposible de hacer. Si alguien se dispusiera a traducir el Nuevo Testamento literalemente, palabra por palabra, el mensaje sería afectado y no se entendería de manera fluida. Es por esto que los traductores deben tomar decisiones, basado en su entendimiento del texto, para construir puentes entre ambos mundos.

Jerónimo

En los primeros cuatro siglos del cristianismo la Biblia de la Iglesia fue la Septuaginta (LXX). Tan alta estima tenía la versión griega del Antiguo Testamento, que inclusive algunos, como Eusebio1, consideraron que Dios había guiado esta traducción al griego para que las naciones, en su mayoría grecoparlante, reconocieran al Mesías.

Jerónimo
San Jerónimo en su estudio, Domenico Ghirlandaio

En este contexto surge la figura de Jerónimo. Nacido en el 346 d.C. en Estridón, es considerado uno de los exegetas más formidables del cristianismo y es uno de los cuatro padres de la Iglesia Latina. Su familia, cristiana, le otorgó una educación de excelencia, incluso fue a Roma en su adolescencia para estudiar gramática, literatura y retórica con los mejores maestros.

Graduado en educación clásica, experto en estudios bíblicos, con un manejo del griego y conocimiento aceptable de hebreo, no tardó en llamar la atención del Obispo de Roma, Dámaso I, quién lo convirtió en su secretario y le pidió que realizará una revisión de la traducción a la Biblia que existía en latín, la Vetus Latina.

Comenzó a reunirse con judíos, a estudiar las tradiciones exegéticas de los rabinos y a comparar la Biblia Hebrea con la Septuaginta y las otras versiones griegas que circulaban. Esto lo llevó a convencerse que las traducciones de la Vetus Latina, que se basaban en la LXX, contenían errores, debido a que los traductores de la misma Septuaginta no habían realizado un buen trabajo al llevar el texto hebreo al griego. Jerónimo sostuvo que se debía confiar en los autores originales y emprendió la tarea de traducir la Biblia Hebrea al Latín, labor que terminó alrededor del año 405 d.C.

Un Moisés con cuernos

Con el tiempo la Vulgata Latina de Jerónimo pasó ser la Biblia de la Iglesia Occidental. Es así que en el siglo XVI, cuando el Papa Julio II le encarga a Miguel Ángel el diseño de su tumba, el artista representa a Moisés con cuernos en su cabeza, inspirado en el texto de la Vulgata y en un supuesto error en la traducción por parte de Jerónimo.

La cita en cuestión es la escena de Moisés descendiendo del monte luego de haber conversado con Dios (Éxodo 34:29). Mientras que hoy La Biblia de las Américas dice que «Moisés no sabía que la piel de su rostro resplandecía por haber hablado con Dios», la Vulgata Latina traduce: «Moisés no sabía que su cara tenía cuernos a causa de su conversación con Dios». Se ha sostenido que Jerónimo, al no tener un conocimiento acabado del hebreo, falló en su traducción, pero la verdad es que —como decíamos en los primeros párrafos— muchas veces el traductor debe tomar decisiones al momento seleccionar las palabras.

Cuernos
«CORNUTA ESSET FACIES SUA»

El hebreo antiguo no usa vocales, es por esto que el lector podía elegir distintas lecturas. La raíz hebrea qrn puede ser interpretada como el verbo qaran (brillar), camino que sigue la Septuaginta: «Se había puesto resplandeciente el aspecto de la tez de su rostro», o también se puede optar por la forma adjetival qeren (con cuernos). Es así que algunos exégetas judíos optaron por dar cuernos a Moisés, tradición que siguió Aquila 2 en su texto griego al usar κερατώδης (con cuernos) y luego Jerónimo en su traducción al latín.

Si bien para nosotros el tener cuernos, muchas veces, representa algo negativo, no siempre ha sido así. En Apocalipsis 5:6 vemos que el cordero inmolado tiene siete cuernos, lo cual refleja el poder y la autoridad completa del Mesías. Quizás la tradición que le da cuernos a Moisés pretendía mostrar la sabiduría y la fortaleza otorgada al profeta luego de su experiencia divina, idea que le pareció bien a Jerónimo plasmar en su obra, pero que al pasar el tiempo no se logró entender bien.

En definitiva, el Moisés de Miguel Ángel queda como un testimonio a la labor del traductor y a como la misma Biblia ha realizado un viaje sorprendente hasta nuestros días. SI bien no sabemos cual era la verdadera intención de Jerónimo al momento de traducir, podemos observar que la tarea de llevar un texto de un idioma a otro no es una labor simple.

Demos gracias a Dios por quienes dedican sus vidas a hacer el texto bíblico más cercano a los hombres y mujeres del siglo XXI. Valoremos las diferentes versiones bíblicas que tenemos a nuestro alcance, entendiendo que todas ellas tienen dificultades y limitaciones al momento de comunicar, pero que Dios es especialista en usar lo imperfecto para mostrar su gloria al mundo.


– J.P. Zamora
  1. – Obispo de Cesarea (c. 263 – 339 d.C), conocido por desarrollar los primeros escritos sobre la historia del cristianismo primitivo.
  2. – Aquila de Sinope fué un prosélito del judaísmo que realizó una traducción literal de la Biblia Hebrea al griego en el siglo II a.C
Bibliografía:
  • Bruce, F.F. (2002). El canon de la Escritura. Editorial Clie.
  • Comfort y Serrano. (2008). El origen de la Biblia. Editorial Tyndale.
  • Law, Timothy Michael. (2014) Cuando Dios habló en griego. La Septuaginta y la formación de la Biblia cristiana. Ediciones Sígueme.

Un pensamiento en “Traducción, Jerónimo y un Moisés con cuernos

  • 4 de octubre, 2018 at 9:34 am
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    Muy interesante, gracias por la información. Saludos!

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