Marción, herejía y el nuevo testamento

El Nuevo Testamento está formado por 27 libros, no es difícil revisar el día de hoy el índice y contar el número de libros que lo componen. Estamos familiarizados con los Evangelios, el libro de Hechos, las cartas paulinas, las epístolas generales y el libro de Apocalipsis, pero en los primeros siglos del cristianismo hablar de un nuevo testamento o saber cuáles serían los libros que lo componían no era algo tan sencillo.

Si bien, desde las primeras décadas del cristianismo algunos escritos apostólicos —como las cartas paulinas que eran leídas y repartidas entre las primeras comunidades de creyentes— adquirieron una distinción especial, la lista de libros que compondrían lo que hoy llamamos Nuevo Testamento no estaba formulada. Fue Marción, al definir su propia lista de libros autoritativos, quien apresuró a la Iglesia a realizar una declaración propia respecto a qué libros debían ser considerados canónicos1.

Marción fue un comerciante de origen oriental que alrededor del año 140 d.C se convirtió al cristianismo y se trasladó a Roma. Al llegar a la capital del imperio, vendió sus barcos y entregó a la Iglesia gran parte de lo conseguido2. En Roma fue influenciado por un gnóstico llamado Cerdo, desarrollando así su propia visión de la doctrina cristiana.

En pocas palabras, la doctrina marcionista afirmaba que YHWH3, el Dios del Antiguo Testamento, era un ser perverso. Según Marción el Dios creador del universo material, del cual hablan los textos veterotestamentarios, era un Dios completamente distinto al “Dios Padre” que reveló Jesús. Mientras que el Dios del Antiguo Testamento es un ser vengativo, cruel, celoso y castigador, el Padre es un Dios bueno, misericordioso y lleno de amor. Es así, que para Marción existían dos deidades independientes, una inferior y perversa y otra trascendente y suprema.

La doctrina marcionista afirmaba que YHWH era un ser perverso. Según Marción el Dios creador del universo material, del cual hablan los textos veterotestamentarios, era completamente distinto al “Dios Padre” que reveló Jesús. Clic para tuitear

Estas ideas lo llevaron a rechazar todo el Antiguo Testamento, dado que estos libros proclamaban al dios necio, creador de este mundo perverso, a su ley y maldad. Por otra parte, Marción creía que el único mensajero que no había pervertido el mensaje de Jesús era el apóstol Pablo, quien hablaba —según él— contra la Ley de Moisés, mostrando así su rechazo a todo el material veterotestamentario. Marción negaba la idea de que la Ley y los Profetas apuntaran a Cristo y sostenía que si Pablo pareciera sostener esa idea, era debido a la manipulación de los textos paulinos por parte de judaizantes.

El canon de Marción estaba compuesto solamente por el Evangelio de Lucas y las Epístolas de Pablo, exceptuando las dirigidas a Timoteo y a Tito, y modificando el material que le parecía muy judío en ellas. Por ejemplo, en la oración del Señor del evangelio de Lucas, Marción cambió el “venga tu reino” por “tu Espíritu Santo venga sobre nosotros y nos limpie”. Respecto a estas ediciones Ireneo de Lyon4 escribe:

«Marción desmembró las epístolas de Pablo, sacando todo lo que el apóstol dice con respecto al Dios que hizo el mundo y que a la vez es el Padre de nuestro Señor Jesucristo. También eliminó los pasajes sobre los escritos proféticos, citados por el apóstol con el fin de mostrarnos que ellos anunciaban de antemano la venida del Señor5

Cuando Marción hizo públicas sus ideas, fueron rechazadas por los líderes de la Iglesia, fue declarado hereje y le devolvieron todo el dinero que había donado. Además, el canon marcionista fue una de las causas que aceleró la necesidad de definir cuáles eran los libros reconocidos por los cristianos como autoritativos. El hereje marción, sin quererlo, empujó a los creyentes a un proceso que duraría un par de siglos: la formación oficial del canon neotestamentario.

Si quieres conocer más de Marción y sus seguidores, puedes revisar el siguiente video desarrollado por el equipo de BITE.

J.P. Zamora
Foto encabezado: Luis Quintero.
  1. – Phillip W. Comfort y Rafael A. Serrano, El origen de la Biblia (Illinois: Tyndale, 2008), 73-74.
  2. – Antonio Piñero, Los cristianismos derrotados: ¿Cuál fue el pensamiento de los primeros cristianos heréticos y heterodoxos? (Madrid: Edaf, 2007), 85.
  3. – El tetagramatón hace referencia al nombre de Dios usado en la Biblia Hebrea. A veces traducido como Jehová, Yahvé o incluso SEÑOR.
  4. – Obispo de la ciudad de Lyon, en la actual Francia, en el siglo II d.C.
  5. – Ireneo de Lyon, Contra las Herejías, I, 27:2 (non vidi), citado en Harry R. Boer, Historia de la Iglesia Primitiva (Miami: Unilit, 2001), 52.

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